En la recepción de la uva, se realizan análisis de azúcar, acidez, color y sanidad, para confirmar el destino de uva previamente decretado aún en el viñedo.
La uva se descarga en tolvas de pequeña capacidad.
Pasa por una “derrapadora” que aparta el raspón, portador siempre de notas vegetales nada deseables en un vino.
De allí ya solamente la uva baja por gravedad a la estrujadora, que pisa los granos obteniendo una pasta formada por mosto, pepitas y hollejos, que en caso de los blancos ira a la prensa y en el caso de los tintos a los depósitos.
El vino tinto fermentará junto con los hollejos. Este contacto con piel y pepitas, llamado maceración permite la extracción de color y taninos que darán la estructura y la capacidad de envejecer al vino tinto. En estos depósitos se agitará, con distintos métodos, mosto-vino con los hollejos para potenciar esta extracción.
Los mostos blancos se mantendrán solamente durante unas horas en contacto con los hollejos, justo para sacar un poco más de información (aroma y estructura). Esta pequeña maceración, que se realiza en frío, se realiza ya en las prensas. Después del proceso de prensado, se dejará limpiar de forma natural el mosto, que fermentará a baja temperatura para proteger al máximo su carácter floral y frutal.
En este momento tenemos el vino. Es el momento de dejar que madure sin prisas sobre las lías, las levaduras que nos fermentaron el vino.
Los vinos tintos pasan luego a las barricas. La barrica tiene cómo función, poner en orden toda la estructura que hemos podido extraer de la uva. Obtenemos así vinos con toda la concentración de sensaciones, que hablan de nuestra tierra y variedades de uva, pero con elegancia. La legislación española contempla según estos tiempos de barrica más la posterior guarda en botella antes de la venta, la distinción entre crianza, reserva y gran reserva
Este proceso de afinado en barrica depende enormemente de la edad de la barrica (más joven, trabaja más rápido), origen del roble (con árboles de creciente más pequeño, grano fino, el proceso es más rápido) y capacidad (cuánto más pequeña más rápido). Lo que relativiza una normativa tan sólo basada en tiempos de permanencia en madera, sin tener en cuenta ningún otro factor.
Después de este proceso de crianza, se realiza el “coupage” o mezcla definitiva de los vinos. Se realiza una ligera filtración para reducir los microorganismos que pudieran perjudicar al vino durante su vida en botella...
... y se procede al embotellado
En ABADAL, buscamos trabajar con el máximo respeto a los vinos y sus características, por lo cuál evitamos someter a tratamientos químicos o de temperatura a nuestros vinos. Así pues, pueden presentar poso debido a su evolución natural durante su vida en botella. Los posos en el vino no son malos ni alteran para nada la calidad del vino, al contrario, nos hablan de su máxima naturalidad.